Entrevista | Delia Lorenzo La presidenta de Alcer asegura que es muy duro pedirle a alguien que acaba de perder a un familiar que firme la autorización para donar sus órganos
03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?elia Lorenzo preside la asociación de enfermos renales Alcer y está trasplantada gracias a un donante anónimo. Ella sabe, como muchos otros, la angustia que supone esperar a que llegue el momento de recibir un órgano y el agradecimiento que supone. Esta organización está preparando su 25 aniversario, que será en el mes de octubre. -La concienciación no será suficiente hasta que no consigamos que el porcentaje de rechazo de los familiares a donar alcance el 0%. Es nuestra meta y entonces estaremos haciéndolo bien. -¿No se explica bien en qué consiste la donación? -Cuanta más información exista más fácil es plantearlo. Es difícil llegar a alguien a quien le acaban de comunicar que su familiar ha muerto para pedirle la donación. Hay órganos que al cabo de seis horas se invalidan y no hay tiempo suficiente para romper la barrera con la familia. Cuando a una persona se le acaba de morir un familiar es complicado pedirle fríamente que salve otras vidas. -¿Se producen muchos rechazos? -En el año 2004, según los datos que manejo, en la provincia de Lugo el 75% de los familiares no aceptó la donación. En el pasado año de las 13 peticiones que se efectuaron en la provincia hubo cinco rechazos, lo que supone un 38,5%, el índice más elevado de toda Galicia. -¿Cuántas personas están pendientes de un trasplante? -A 31 de diciembre del año pasado había una lista de espera de 409 personas en toda Galicia. Se hicieron 80 donaciones, que supusieron 261 trasplantes, una media de tres trasplantados por donación. -Como trasplantada ¿qué le diría a las familias? -Cuando me lo preguntan digo lo mismo: que vean los casos del entorno. Siempre hay alguien cercano que está pendiente de una donación. ¡Son tantas las enfermedades que llevan al trasplante! que afecta a muchísimas familias. Pongámonos del lado del paciente. ¿Qué haría si a mi padre, mi pareja o a mis hijos les hiciera falta un órgano? ¿Qué haría por esa persona? Detrás de cada paciente que necesita un órgano están muchas personas más: su familia, su entorno laboral, social... -¿Qué siente al preguntarle por su donante? -Se me encoge el corazón. No tendría palabras de agradecimiento hacia su familia. Imagino a unos desconocidos en la situación y me pregunto si yo sería capaz de firmar y de escuchar en un momento tan doloroso para ellos. La donación requiere mucha valentía, mucha generosidad y sobreponerse al momento para poder tomar la decisión. En las charlas a las que voy siempre concluyo pidiéndoles a los presentes que si conocen a alguien que firmó una donación que le transmitan mi agradecimiento, en nombre de todos.