Crónica | La huella de un político singular Acacio Saco desveló algunas anécdotas reveladoras de la trayectoria de Celestino Torres en el homenaje póstumo que le dedicaron recientemente algunos de sus colaboradores
15 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Celestino Torres, alcalde de Monforte durante casi cuatro legislaturas, entró en política de forma casual y estuvo a punto de abandonarla en su primer mandato, según desveló su amigo y colaborador Acacio Saco en el homenaje póstumo que dedicaron al político monfortino recientemente un grupo de simpatizantes. A través de su actividad empresarial, Saco contactó con Torres allá por el año 57 y, según sus propias palabras, pronto descubrió en su cliente, y a la postre íntimo amigo, «unha gran vocación política e capacidade de xestión». Sin embargo, no era el futuro alcalde a quien buscaba la UCD, recién estrenada la democracia, para encabezar su lista en Monforte. El objetivo del partido de Adolfo Suárez era en realidad Acacio Saco, pero éste se negaba en redondo a ser el candidato. ¿Y por qué no Celestino?, se preguntó alguien en una reunión. Así empezó la carrera política de Torres, que pronto tropezaría con los primeros obstáculos. Dos años después de su elección como regidor en las primeras municipales tras la vuelta de la democracia, con Acacio Saco como mano derecha en la corporación, Torres se enfrentaría a una grave crisis personal y política con motivo de los incidentes de aquellas fiestas patronales. Las patronales de 1979 no fueron unas fiestas más. Aquel año la celebración de actuaciones de pago en un recinto cerrado de la Compañía motivó una airada protesta por parte de un grupo de vecinos que consideraban anacrónica y elitista esta costumbre. En la madrugada del 15 de agosto, la Policía Nacional cargó con material antidisturbios contra los protagonistas de la protesta, sembrando el pánico entre toda la gente que se encontraba en la zona. La carga policial se saldaría con varios heridos y un fallecido, portador de un marcapasos debido a una dolencia cardíaca. El alcalde había prometido suprimir estos conciertos de pago, pero aquel año decidió mantenerlos con el compromiso público de que sería la última vez. Las consecuencias fueron funestas a todos los niveles. «Os dous decidíramos deixar a corporación, pero ao pouco de falalo Celestino chamoume e dixo que non podía facelo, que seguiría adiante. Eu aguantei uns meses, como me pedira, e marchei», relata Acacio Saco, quien sostiene que aquellos incidentes se utilizaron luego de forma inmisericorde para atacar al gobierno municipal. Por el motivo que fuera, Torres siguió adelante y en sus sucesivos mandatos se fueron realizando algunas actuaciones de gran trascendencia para el desarrollo de Monforte, como del desbloqueo de las obras de la N-120 o la construcción del hospital comarcal. Según desveló Acacio Saco, hubo más de un proyecto, como el de la primera fase de la circunvalación, que durmió premeditadamente en un despacho de Lugo pese a los esfuerzos del alcalde para sacarlo adelante. A base de paciencia y habilidad negociadora, y también de la tenacidad que posiblemente lo mantuvo en el cargo contra viento y marea, el político más relevante de la historia reciente de Monforte -como lo definió el actual alcalde, Severino Rodríguez- salvó más de un obstáculo propiciado por la pinza que tradicionalmente ha sufrido Monforte por parte de otras ciudades. A su peculiar carácter, y sobre todo su mano izquierda, se debió, según destacó Acacio Saco, que Monforte nunca bajase del censo de veinte mil habitantes mientras él estuvo en la alcaldía. El equipo de gobierno tiene previsto dedicar a Celestino Torres una estatua en la plaza de Os Chaos. A su coherencia política le debe estar al frente del Ayuntamiento, según reconoció Severino Rodríguez en el último homenaje. La reunión que mantuvo el ex alcalde con José Tomé horas antes de la investidura es otra historia, que probablemente algún día también será desvelada.