LA TRIBUNA | O |
25 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.COMO CADA año, cuando se aproxima el otoño, muchos sarrianos observan con preocupación el estado de abandono de los cauces fluviales de la villa. Y los vecinos de la zona de A Veiguiña, más concretamente, constatan que el río ya ni se parece a lo que antes era y que las presas y cascadas se han ido desmoronando por falta de cuidado y atención. Y esta realidad afecta tanto al río Celeiro como al Sarria, en su confluencia. El aspecto que presenta este último a su paso por el puente en el que desemboca el Malecón es observado a menudo por numerosas personas que pueden vislumbrar como la misma situación continúa hasta donde alcanza la vista; es decir por toda la zona de Riosol. Parece ser que sin permiso de la Confederación Hidrográfica del Norte no es posible acometer ninguna labor de limpieza en esta zona. Pues bien, solicítese la correspondiente licencia y procédase a adecentar al menos las áreas más visibles. El agravio comparativo con otras villas de menor cuantía demográfica, como puede ser Pobra de San Xiao, que disfruta incluso de paseos fluviales realmente envidiables, resulta flagrante. Sarria cuenta con un verdadero tesoro fluvial que está sin explotar, si exceptuamos la zona de O Chanto. No sólo por constituir un atractivo turístico y por ende un beneficio económico, sino también en previsión de posibles y futuras catástrofes naturales, como las crecidas que todos conocemos, sería necesario prestar atención a este aspecto, agilizar trámites e invertir el presupuesto necesario.