Multas, tráfico y estadísticas

LEMOS

TRIBUNA | O |

17 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

MIENTRAS las carreteras gallegas se tiñen con la sangre de nuestros chavales día a día, los agentes de tráfico siguen más preocupados de las estadísticas que de detener la sangría. Ellos siguen instalando las cajitas de recaudación en los puntos más insospechados para pillar al desprevenido conductor que sobrepasa el límite de velocidad y trincarle los 100 o 200 euros que suponemos que Hacienda invertirá en las carreteras y ferrocarriles de otras comunidades, porque en las gallegas invierte más bien poco. El silogismo puede llevar a una tendencia peligrosa: a más muertes, más radares, con un resultado de más recaudación pero igual número de muertos, tanto en Galicia como en la provincia. Lo dicen también sus estadísticas. Y lo lamentable de todo esto es que cuando te sorprenden a las doce de la noche en un sitio remoto y sin tráfico, con un radar traicionero y un peligroso flash nocturno para trincarte los ciento y pico euros, como le ocurrió al arriba firmante estos días, sientes que los agentes no están contigo. Te parece que no están para vigilar por tu seguridad, sino para recaudar y hacer estadística. Y lo ves en sus gestos, que vienen a expresar más o menos que ellos hacen lo que les mandan. También compruebas cómo detrás de ti caen a cientos en la canasta, y calculas que con una sola noche de pesca en un lugar bien calculado, el Estado puede ganar millones de las antiguas pesetas, que por estadística no no se invertirán en Galicia. También compruebas que el agente recaudador no está mal tratado: disfruta de un flamante todoterreno que, aparcado al lado del asfalto, resulta casi insultante. Prestaría un buen servicio a los guardias civiles rurales de Os Ancares o Cervantes. A los de tráfico, para estar aparcado, les serviría uno de esos ZX que aún rulan por los concellos rurales.