Hace exactamente un año, alumnos de arquitectura de las universidades de Múnich, Zúrich y A Coruña, dirigidos por el catedrático Matthias Reichenbach-Klinke , le presentaban a José Fontal , alcalde de O Courel, un paquete de posibles proyectos para revitalizar y promocionar el municipio. La primera -y mejor aceptada de las ideas- era la creación de zonas de escalada, aprovechando incluso las canteras de A Campa en Santa Eufemia. Aunque la última parte del proyecto resulte un tanto difícil de imaginar, si es cierto que la orografía de las montañas de la zona atrae ya a muchos entusiastas de la escalada. Uno de los lugares que suelen frecuentar son unas paredes que se encuentran en la aldea de Visuña. No es extraño ver allí a jóvenes, como los que ayer visitaban el lugar, practicando este deporte. Una demostración más de que aún quedan muchos recursos por explotar en O Courel.
Mucho más relajado que la escalada es, sin lugar a duda, el curso de elaboración de tapices al que durante esta semana asisten una decena de alumnos del centro para personas con discapacidad Asdeme de Chantada. Una actividad poco común, organizada por el Centro de Artesanía e deseño de la Diputación, con la intención de aprender a las nuevas generaciones oficios de gran tradición en la provincia y sus distintas técnicas. El curso está impartido por el monitor Ramón Álvarez Torres con el que colaboran Coral Ledo , Consuelo Piñeiro y Nacho Vázquez , cuidadores del centro.
Si al alcalde de O Courel universitarios alemanes, suizos y gallegos le presentaron proyectos para revitalizar la zona. En Foz, es su alcalde, el socialista José María García Rivera , el que presenta un paquete de recomendaciones a sus vecinos y visitantes. Su objetivo, conseguir que toda la gente pase un verano lo más agradable posible en el lugar. Las primeras peticiones van destinadas a los usuarios de las playas, a los que les invita a que sigan siempre los consejos de los socorristas aunque se discrepe con ellos. Y si alguien se baña fuera de las horas en que funciona el servicio de vigilancia, les aconseja que no lo hagan solos, sino con gente cerca, para que les socorra en caso de que ocurra algún incidente. En el apartado de limpieza recomienda seguir las normas y bajar la basura en el horario establecido; si se les pasa la hora de recogida pide que no se dejen las bolsas tiradas en la calle. En cuanto a los animales de compañía, el mandatario matiza que el Concello nada tiene contra ellos, aunque solicita que se respeten los indicadores que regulan la presencia de estos animales en distintas zonas del casco urbano y pide además que los dueños se equipen con las bolsas -que por cierto les facilita el Concello- para recoger las deposiciones de los perros. El problema del vandalismo también preocupa al munícipe. Para empezar, afirma que el Concello «sempre creu na intelixencia dos mozos» y sabe que la mayoría cumple perfectamente las normas de convivencia. A los grupos que por un motivo u otro crean problemas en el mobiliario urbano, intenta concienciarles poniéndoles en el supuesto de que si rompen un vaso o una botella en la playa y quedan fragmentos en la arena, al día siguiente podrían sufrir un grave contratiempo alguno de sus familiares.
También pide precaución en las visitas a áreas recreativas, a fin de no causar incendios. Y a los automovilistas, ademas de rogarles que respeten las señales y vados les pide, como si de la conocida canción Precaución amigo conductor , se tratase, tranquilidad y paciencia con el tráfico. ¿No me dirán que este alcalde no está en todo?