Los festejos siempre han tenido continuidad

LEMOS

12 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las fiestas de San Antonio son los auténticos festejos de barrio, en el que todos los vecinos participan con sus aportaciones económicas y en las actividades. Son de los pocos que han tenido continuidad en el tiempo. Incluso, en algunas épocas se organizaron con tan solo una semana de tiempo. Las fiestas son familiares, ya que muchos monfortinos que viven fuera de la ciudad regresan en esta época.

Actos religiosos, deportivos y musicales han sido un fijo en todos los programas. La cucaña abría las actividades para los más pequeños. A media tarde, al lado del puente viejo se ubicaba un palo, en el que los participantes debían demostrar su destreza y equilibrio, con el fin de no caerse. Los organizadores untaban el palo con sustancias deslizantes para poner más difícil el intento de los deportistas de mantenerse. El momento más emocionante es cuando se caían al río. Numeroso público se concentraba en los márgenes del Cabe y en el puente viejo para seguir esta prueba.

Los actos religiosos siempre tuvieron un gran protagonismo. Los devotos del barrio participaron siempre en las procesiones que se organizaban en las misas en honor a San Antonio. La bendición y venta de las roscas es otra de las tradiciones que no se ha perdido. Es más, con el paso del tiempo, se fue acentuando más. Así, este año se venderán un total de 900 piezas.

Las fiestas de San Antonio nunca se han caracterizado por la contratación de actuaciones estelares. Los integrantes de la comisión, atendiendo a la petición y a los gustos del público, siempre han optado por orquestas gallegas de primer nivel.