La moción de censura de O Courel se votó en la sesión más agitada que celebró el Concello en tiempos recientes
25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El pleno en el que fue ayer destituido de la alcaldía José López Fontal es sin duda el más tenso y ruidoso de los que ha celebrado el Ayuntamiento de O Courel en su historia reciente, superando ampliamente al del 6 de noviembre del 2004, en el que se debatió acerca del futuro de la pizarrera de A Campa. No llegaron a intervenir los agentes de la Guardia Civil -cuya presencia en Folgoso fue solicitada por Dolores Castro y los demás ediles que promovieron la moción de censura-, pero hubo quien pensó en llamarlos para desalojar el salón de plenos, ya que el barullo causado por el sector más exaltado del público no permitía iniciar la sesión con normalidad. Fue la concejala de la oposición Lina López -a la que le tocó presidir el pleno por ser el miembro más joven de la corporación-, quien llegó incluso a salir de la sala para buscar a los agentes, pero su iniciativa no tuvo éxito. Como señaló López Fontal, al ser todavía alcalde solo a él correspondía requerir el auxilio de las fuerzas de orden público, algo que no consideró necesario, optando por pedir a los presentes que guardasen calma y silencio.
A pesar de estos llamamientos, la agitación fue constante durante toda la sesión, que se desarrolló además en una estancia abarrotada. Mientras una parte de los asistentes tenía que seguir el pleno desde el pasillo, los seguidores de Dolores Castro se las ingeniaron para introducir y desplegar una pancarta de apoyo a la moción de censura en un salón donde se apretujaban decenas de personas.
Repeticiones
El persistente alboroto que caracterizó el pleno alargó considerablemente el proceso de votación de la moción. El ruido impedía oír con claridad las palabras de la mencionada Lina López, de la secretaria municipal, del hasta ahora regidor y de su sucesora, quienes tuvieron que repetir una y otra vez muchas de sus frases para que pudiese quedar constancia de lo que decían. Dolores Castro se vio obligada a pronunciar dos veces su juramento como alcaldesa, ya que la primera vez fue prácticamente inaudible. También tuvo que ser repetida la única palabra que pronunció en todo el pleno el concejal Manuel Bouza, diciendo «sí» a la moción de censura que él mismo propició con su abandono del grupo de gobierno. Al igual que los demás ediles, Bouza no quiso decir nada más cuando se abrió el turno correspondiente, pese a que numerosos partidarios del alcalde depuesto lo animaron insistentemente a expresar su punto de vista señalándolo con la mano y gritando a coro: «¡Que fale Paquirrín !».
El pleno tuvo también un ruidoso colofón una vez que los concejales y el público habían abandonado la casa consistorial. Inesperadamente, alguien celebró el cambio de gobierno lanzando unos cohetes de fiesta, sobresaltando incluso a los agentes de la Guardia Civil.