Sos Courel teme que los fondos prometidos por el Estado se diluyan en un programa demasiado genérico
07 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Parecíanos que se abría a luz para O Courel». Así recuerda Orlando Gregorio Álvarez, de la plataforma SOS Courel, lo que sintió cuando en el 2007 supo del Programa de Desarrollo Rural Sostenible del Ministerio de Medio Ambiente. Casi tres años después, el ministerio ya tiene su plan terminado y a exposición pública, y su contenido ha enfriado los ánimos de los integrantes de la plataforma que propugna, entre otras cosas, el cierre de las canteras a cielo abierto que operan en la sierra. En resumen, les parece que las inversiones prometidas van a llegar a muchos municipios demasiado diversos. Es una suerte de «café para todos» que a su juicio puede pasar de largo por O Courel sin dejar huella.
Cuando presentaron la ley, recuerda ahora Orlando Gregorio Álvarez, en el ministerio decían que su objetivo era «lograr o mantemento da poboación rural e mellorar as súas condicións de vida e rendas». Parecía, asegura, «feita adrede para O Courel». La sierra iba a figurar como zona prioritaria de primer nivel a la hora de repartir los fondos, por su escasa densidad de población, una actividad agraria de elegada significación, los bajos niveles de renta y las dificultades de vertebración territorial, además de por estar dentro de la Red Natura.
Igual que Sarria o Vilalba
Pero en su desarrollo final, este programa pone en el mismo nivel de prioridad de O Courel a municipios como Sarria, Outeiro de Rei o Vilalba. En realidad, el listado de municipio no es cosa del ministerio, sino de las comunidades autónomas. Ha sido la Xunta la que ha decidido que es mejor que estos fondos se repartan entre un número amplio de municipios que concentrarlos en los que más cumplen los objetivos. «Mesturan O Courel -dicen en la plataforma- con concellos que teñen todos os servizos públicos e de comunicacións, incluídas autovías, e con ínfimos ou nulos porcentaxes de territorio na Rede Natura». Para SOS Courel, se trata de una ocasión perdida conn el único afán de «repartir todo a partes iguais para que non se enfaden os alcaldes, esquecendo sempre aos máis necesitados».
El plan estará vigente en el periodo comprendido etre el 2010 y el 2014. Los fondos del primer año ascenderán a cuatrocientos millones de euros, la mitad del Estado y el resto de las comunidades autónomas.