El Ayuntamiento de Lugo no puede imponer sanciones a quienes venden vehículos en la vía pública porque la ordenanza de civismo, en la que incluyeron esta práctica, junto con la regulación del botellón, está sin aprobar, según reconoció el concejal de Protección da Comunidad, José Rábade. La tramitación de la ordenanza, según explicó, está parada y a la espera de la resolución de las alegaciones presentadas al borrador por BNG y PP, relativas al botellón. El Ayuntamiento de Lugo también aguarda por una ley de la Xunta sobre bebidas alcohólicas y, según Rábade, no quieren adelantarse para evitar que pueda existir un choque entre ambas normas. Mientras la ordenanza no esté aprobada, según Rábade, el Concello de Lugo no podrá actuar.
La prohibición de venta de vehículos en la vía pública es una vieja reivindicación de la Asociación Provincial de Talleres, que preside Luis Abelleira, que amenazó con aparcar en el centro vehículos usados en venta, con los teléfonos de la empresa de compraventa. Abelleira insistió que botellón y venta de vehículos en la calle son cosa diferentes, que en otros ayuntamientos están reguladas por separado. Según dijo, en la documentación aportada en el Concello figuran al menos las normas de 10 ayuntamnientos, que son específicas sobre estas prácticas.
La inexistencia de una normativa que regule esta situación está afectando de forma negativa, no solo a las empresas que se dedican a ello, sino a los concesionarios que tienen que revender los vehículos que recogen cuando realizan una operación.
El responsable de compraventa de la directiva de Aprevar, Antonio Flores, aseguró que los letreros que se ven en los coches aparcados en las calles pertenecen empresas de fuera de Lugo que tratan de abrirse mercado.