El personal del grupo municipal de intervención rápida y los agentes de la Guardia Civil de Chantada se preparaban a última hora de la tarde de ayer para pasar la noche buscando a un anciano que lleva desaparecido desde el jueves por la tarde. Su coche fue encontrado bloqueado por el barro en un camino de Taboada. Lo curioso del caso es que el hombre lleva teléfono móvil y cuando lo llaman contesta y habla con aparente normalidad, pero es incapaz de explicar dónde se encuentra.
El desaparecido se llama Antonio Diéguez Fernández, tiene 83 años y vive con su familia en la parroquia chantadina de Mariz, donde lo conocen por el apodo de O Zapateiro. Tratante de profesión, salió de casa el jueves por la tarde con intención de hablar con unos ganaderos a los que su familia pretendía hacerles una compra, pero por la noche no volvió. Alarmados por su ausencia, sus familiares denunciaron su desaparición a primera hora de la tarde de ayer en el cuartel de la Guardia Civil de Chantada.
Inmediatamente, se puso en marcha un dispositivo de búsqueda en el que participan además operarios del grupo municipal de intervención rápida de Chantada.
La primera alerta duró apenas unos minutos, porque la Guardia Civil probó a llamar al móvil de Antonio y este cogió el teléfono y explicó a los guardias que se encontraba en la parroquia chantadina de Pedrafita y que quedaba con ellos en la aldea de Carballedo, cerca del límite con Taboada.
El alcalde encuentra el coche
Allá fueron los familiares, un guardia y personal del Grumir, pero el hombre no apareció. Casi al mismo tiempo, el alcalde de Taboada, Ramiro Moure, conocedor del aviso de desaparición, encontraba el coche de Antonio en su municipio, medio hundido en un barrizal, al lado de un camino de la parroquia de Moreda, a cerca de diez kilómetros del municipio de Chantada.
Después de una nueva llamada a su teléfono móvil, el hombre dijo que estaba al lado de una iglesia y que veía a lo lejos una zona de ribeira. A partir de ahí, los rescatadores restringieron las llamadas por miedo a que se quedase sin batería el teléfono móvil, su única manera de contacto con el desaparecido.