C omo usted ya sabe la consellería de Sanidade cerró el ambulatorio de Oural. Dice un refrán que nunca falta un roto para un descosido. Es verdad, nunca falta un alcalde del mismo partido político que gobierna la Xunta para una conselleira, en este caso de sanidad. Ante el cierre del centro a traición contra pacientes y trabajadores, el alcalde de Sarria tuvo la infeliz idea de decir que donde se abren nuevos centros en Galicia, se cierran consultorios en un perímetro, porque está dentro de una política sanitaria de ajustes.
Hay perímetros de búsqueda de delincuentes que establece el FBI en las películas o el perímetro de defensa que establecen los mandos militares pero jamás se me hubiera ocurrido emplearlo para cerrar un servicio sanitario. Pero la pregunta es, ¿cuál es la longitud de ese perímetro oficial de tierra baldía de médicos y enfermeras: 10, 30, 50 kms.? y si se aplica en todos los casos: ¿absorberá el nuevo hospital que se construye en Vigo a los pacientes del Sergas que en estos momentos van al hospital privado de Povisa? Me da a mí en la nariz que los ajustes en política sanitaria no son todos iguales. Eso sí, como los vecinos de Oural no están fuera del perímetro de votos del alcalde, éste ha empezado a darles vaselina con el compromiso de una reunión para buscar un «futuro sociosanitario» al local. La programación de los cursos sociosanitarios que se impartirán en el edificio de Oural parece interesante: manejo del móvil en la vejez, rutas guiadas a las paradas de autobuses, ingeniería financiera en pensiones, visita panorámica de la estación sin trenes de Oural y hasta primeros auxilios entre vecinos. Alucinante.