Las comadres parodiaron los problemas más actuales y recrearon escenas tradicionales
17 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Como ya había ocurrido con el Xoves de Compadres, las comadres que se presentaron ayer en Monforte y en otras localidades de la comarca repasaron con mucha sorna la crisis y los asuntos más polémicos de la actualidad. Y una vez más, uno de los montajes más llamativos fue el que se vio en la calle monfortina de San Pedro. En una espectacular escenografia provista incluso de un circuito de agua corriente, una veintena larga de comadres estuvieron sacando pepitas de oro del cauce del río Cabe para hacer remontar la economía del municipio.
Las alusiones humorísticas a la situación económica pudieron verse en muchos otros lugares, como el barrio de Carude, donde un pequeño café montado junto a la capilla ofrecía «café de calcetín e tapa de chourizo rancio sobre pan duro». La crítica social tomó una dirección algo diferente en la parroquia de Ribas Altas, donde un numeroso grupo de comadres elaboró y anunció mantequilla de la marca Untarín -fabricada con billetes de cien euros-, en una cáústica parodia de la «presunta ovella negra da familia real», según indicaba un letrero.
En la plaza del Concello de Sober, las comadres se centraron más en los asuntos locales, viajando en un aparatoso tren turístico llamado Faba Sacra. El convoy, cargado con más de treinta pasajeras, estaba formado por cinco remolques y una pala excavadora que hacía las veces de locomotora. A los mandos estaba nada menos que Raquel Arias, antigua alcaldesa soberina y actual delegada territorial de la Xunta.
Competencia etnográfica
Las parroquias monfortinas de Santa Mariña do Monte y Distriz, por otro lado, volvieron a competir duramente en el terreno de las grandes composiciones etnográficas. En la primera de ellas se armó un complejo escenario que incluía un horno de piedra y que recreaba el proceso tradicional de elaboración del pan y las empanadas. Distriz optó por la fabricación artesanal de todo tipo de dulces: orellas, rosquillas, bexigas, torrijas, arroz con leche... En el barrio de Rioseco se revivió una escena tradicional de lareira, que respondía al eslógan E para comer, Lugo con otro propio: E para merendar, Rioseco.