El fuego se inició en una estufa que usaba un religioso para calentarse
08 mar 2012 . Actualizado a las 18:59 h.Un incendio en una habitación del convento de La Merced de Sarria se saldó con un intoxicado leve, el padre Solla, único ocupante de la estancia en el momento en el que se inició el fuego.
El suceso se produjo poco después de las once de la noche del pasado domingo. En ese momento la mayoría de religiosos que residen en el convento estaban viendo el partido de fútbol entre el Barcelona y el Valencia. El primero en abandonar la sala fue el padre Alejandro, quien pocos minutos después regresó junto a sus compañeros para decirles que en su habitación, situada en el segundo piso del edificio olía a humo.
El grupo subió a la habitación para comprobar el origen del olor y detectaron que podía proceder de la habitación del primer piso que ocupa el padre Solla. Alarmados bajaron de inmediato y ya comprobaron que salía humo de la estancia, por lo que comenzaron a llamar a su compañero. «Le dijimos en varias ocasiones que saliera de inmediato y que abriera la ventana para ventilar, pero nos respondía que había fuego y que lo iba a apagar, presuntamente debido al estado nervioso en el que se encontraba», manifestó el superior de la orden, el padre Eduardo Prieto.
Intervención rápida
Los monjes avisaron de inmediato a los bomberos del parque comarcal de Sarria y a la policía local, que de inmediato se personaron en el lugar del siniestro. Luego de conocer la situación entraron en la planta baja y encontraron al padre Solla tumbado en el suelo y aturdido, por lo que procedieron a sacarlo al exterior para que fuera atendido. Fue trasladado al HULA donde pasó la noche en observación y le trataron de una intoxicación leve.
Los bomberos procedieron a apagar el fuego, que apenas afectó al suelo de la habitación, todo de madera. Las llamas quedaron controladas en pocos minutos y los servicios de emergencia comprobaron que no existía peligro de que se reavivara el incendio, por lo que decidieron abandonar el lugar.
El fuego se inició presuntamente en una estufa eléctrico que el religioso usaba para calentarse y de cuya peligrosidad le habían advertido en repetidas ocasiones sus compañeros, debido a que en la habitación, al margen de la madera, hay varios materiales fácilmente inflamables.
El suceso despertó la alarma en buena parte de la localidad, tanto por producirse en un lugar tan conocido como el convento como por el denso humo negro que salía del edificio y que era visible desde varios puntos de la villa.