1 Como cada último viernes de mes, y coincidiendo además con la semana en la que se celebró el Día del Libro, en la biblioteca municipal de Escairón ayer tocaba sesión de cuentacuentos. Pero no uno de esos espectáculos al uso en los que alguien cuenta una historia sin más. La responsable del centro, Mónica Carballo, diseñó -como siempre- algo distinto. En esta ocasión quería que los pequeños conociesen la obra de Hans Christian Andersen y a los hermanos Ludwig y Wilhelm Grimm, autores de la gran mayoría de los cuentos infantiles clásicos. De ellos son, entre muchos otros, El patito feo, La bella durmiente, El soldadito de plomo, La sirenita, Blancanieves, Cenicienta, Hansel y Gretel, El gato con botas o El lobo y los siete cabritos. De este último, la editorial OQO hizo, además de la versión en papel, una versión en vídeo a la que los chavales asistentes no sacaron ojo. Otros cuentos los escucharon de voz de la responsable de la biblioteca y en otros, ellos mismos colaboraron dibujando cómo se imaginaban a los personajes.
Más teatro
2 Los alumnos del colegio Torre de Lemos de Monforte también tuvieron que poner a trabajar su imaginación para dar vida a los personajes de la obra A pousadeira, del dramaturgo veneciano Carlo Goldoni. Sara Moure, David Gallego, Jennifer Fernández, Javier Martínez, Maryan Ejrhili, Alba García, Laura Álvarez, Melibea Dalama, Estefanía Franco, Cristina Franco, Judith Rodríguez, Kenia Carreño, Ángela Pérez y Laura Álvarez dieron vida a los personajes de esta divertida obra de enredos en la que se hace un retrato en clave de humor de la decadencia que sufría en aquel momento la aristocracia - en torno al siglo XVIII- , con un claro mensaje sobre la conquista de la independencia de la mujer.
Nube «chuchacontos»
3 Como en Escairón, ayer también hubo sesión de cuentacuentos, en el colegio A Gándara de Monforte. Estas -fueron dos, una para alumnos de infantil y otra para primaria- corrieron a cargo del escritor y periodista Santiago Jaureguizar. El autor de Casa Skylab no lo tuvo fácil. Por desgracia, de camino a la ciudad del Cabe la nube «chuchacontos» le robó todos los cuentos que tenía preparados y necesitó de la colaboración de los pequeños.