Cerebros que confunden el sexo con la comida

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

05 abr 2013 . Actualizado a las 15:48 h.

1 ¿Qué tienen en común el placer sexual y el placer de comer? Pues que los circuitos que utiliza nuestro cerebro para percibirlos son prácticamente los mismos. Cualquier actividad que nos proporcione placer, ya sea una relación sexual, o la satisfacción de saciar el apetito estimula esos circuitos y activa el mecanismo de recompensa. Esta es una de las muchas explicaciones que dio ayer en el instituto A Pinguela de Monforte el profesor de fisiología e investigador del grupo de Neurociencia e Control Motor (Neurocom) de la Universidade de A Coruña Casto Rivadulla en un taller sobre neurogastronomía. Con la comida como punto de partida, explicó el funcionamiento de los sentidos y cómo estos, y no solo el gusto, influyen en la percepción que nuestro cerebro tiene de todo cuando nos llevamos a la boca. En el taller tuvieron un papel destacado los alumnos -de primero y segundo de bachillerato- que tuvieron que probar distintos alimentos privados de algunos de los sentidos. De esta manera descubrieron en primera persona como cambiaba su percepción de lo que comían o bebían sin vista u olfato. Como ya pasó hace unas semanas cuando Xurxo Mariño, otro de los investigadores del Neurocom, estuvo en el centro hablando sobre móviles y salud, la charla de hoy también se les hizo corta a los asistentes. Está visto que este grupo de investigación está especializado en transmitir de manera sencilla, pero muy amena, el conocimiento científico.

El botellón

2 Bien distinta -por la temática- era la charla que se llevó a cabo, también ayer, en el instituto Lama das Quendas de Chantada. Organizada por el departamento de orientación educativa en colaboración con el centro Quérote de Ourense, estaba destinada a los alumnos de tercero de ESO y tenía como fin explicar los problemas físicos y psíquicos que puede producir el consumo de cantidades importantes de alcohol en los botellones. Y no son pocos.