La primera borrasca de la temporada llegó en el peor momento para las fiestas de Rubián. No hubo procesión, pero sí ofrenda de exvotos
16 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La irrupción de la primera borrasca de la temporada y el brusco cambio de tiempo que trajo consigo se produjeron en un momento muy inoportuno para una de las celebraciones más tradicionales y arraigadas del municipio de Bóveda. La misa grande de la festividad del Divino Ecce Homo de Rubián se ofició justamente cuando sobre la zona estaba cayendo un chaparrón. Pero la ciclogenésisis explosiva no impidió que la tradición se renovase. Los fieles -entre los que estaban el alcalde José Manuel Arias y el antiguo regidor y parlamentario Fernando Carlos Rodríguez- pusieron buena cara al mal tiempo y echaron mano de los paraguas que muy pocas veces tuvieron que usarse en los últimos meses. Bajo los paraguas tuvieron que tocar los gaiteiros que animaron la celebración y bajo los paraguas recaudaron donativos los ramistas de la parroquia. Menos problemas hubo en el oficio religioso y las ceremonias típicas de la jornada, como la ofrenda de exvotos, que se llevaron cabo bajo el acogedor techo de la capilla.