El equipo nació con futbolistas de los barrios de A Florida, Curros Enríquez y Calvo Sotelo
27 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El Independiente fue un club que marcó una época en el fútbol monfortino. Durante una década, este conjunto del barrio de A Florida compitió en la liga provincial de juveniles y en la entonces denominada Serie B. Después de 45 años de su fundación, medio centenar de exfutbolistas de la primera etapa de la entidad se reunirán este viernes a las nueve de la noche en el restaurante Cardenal en una cena de confraternidad, una idea que partió de Vicente Docasar y de Ramón Rodríguez Buján, futbolista y presidente del Independiente en sus inicios, respectivamente.
El club nació en el verano de 1971 ante las peticiones que llegaban de los jóvenes de los barrios de A Florida, Curros Enríquez y Calvo Sotelo, que cuando podían se reunían para competir en las tradicionales pachangas en un terreno que estaba en el lugar que actualmente ocupa la escuela de idiomas. El profesor de los Escolapios José Mourelo reunió a Roberto Barrientos -fue el primer técnico- y a Ramón Rodríguez Buján, y a raíz de ese encuentro crearon y federaron el equipo.
Inicialmente nació como Independiente Florida, puesto que su primer patrocinador fue Muebles Florida, que le regaló unos chándales negros y amarillos, con los que estaban obligados a hacer el calentamiento los futbolistas antes de que empezara el partido. Más tarde pasó a denominarse Independiente para no crear polémica entre los distintos barrios de la zona.
Años de éxitos
Los inicios fueron exitosos. En los tres primeros años el equipo juvenil se proclamó campeón de la liga provincial en dos ocasiones, siendo segundo en otra. En esa época tenía como rivales al Lemos, Taboada, Sarriana, SD Chantada, Arenas y Calasancio.
Un momento sonado fue cuando eliminaron al filial del Celta, el Balaídos. En el encuentro de ida, en Lagares, los monfortinos empataron, pero en la vuelta sucumbieron con claridad. Los directivos del Independiente sospecharon de que algunos jugadores vigueses se pasaban de edad, por lo que denunciaron este hecho a la federación gallega, que obligó repetir el partido. Fue en campo neutral, en Ribadavia, en el que el Independiente goleó al Balaídos por 5-0. En ese choque destacó el extremo Vicente Docasar, al que quiso fichar el Ribadavia. Esa campaña llegaron a las semifinales del campeonato gallego.
En la temporada 72-73 irrumpió con fuerza en la Serie B el equipo sénior. Un subcampeonato y un tercer puesto fueron dos de los logros más significativos. El Club Lemos se nutrió de futbolistas del Independiente, entre los que destacaron Tatá, Losada, Demetrio, Carpante, Coutado, Pita, Meji, Mario Docasar, Pinche y Díaz.
En la campaña 73-74, el Independiente creó una sección de ciclismo. Por el club pasaron como presidentes Gonzalo Rodríguez, César Mendoza, César Vázquez y Carlos Carreño.
Los jugadores se duchaban en el canal de Regadío
El primer campo en el que entrenaron y jugaron fue en As Veigas, terreno situado al lado de lo que fue la planta de Butano. «Al acabar los partidos nos duchábamos en el canal. Luego, los directivos hicieron unas casetas y unas duchas de agua fría, que subían con cubos a los depósitos», recuerda Vicente Docasar.
Cuando tenían esta infraestructura lista, el alcalde, Antonio Martínez Rodríguez, les ordenó abandonar esta instalación con el pretexto de que podían adueñarse de ella. El Independiente pasó a jugar en un campo situado justo al pasar el actual paso a nivel de Castilla. «Alquilamos una casa y convertimos sus cuadras en vestuarios y oficinas», dice Rodríguez.
No obstante, un día se encontraron con la desagradable sorpresa de que el campo apareció arado. Todo vino a raíz de una denuncia del dueño de una finca que limitaba con la instalación. El Independiente llegó a contar con quinientos socios, y en algunos desplazamientos llegaron a ir hasta trescientos aficionados a apoyarlos -incluso fletaban autobuses-.
Existía bastante rivalidad con el Lemos, al que el equipo juvenil ganó en un torneo en Escairón por 2-0. A principios de los 80, el equipo se fusionó con el Lemos, surgiendo el Lemos Atlético. Docasar ensalza la figura de Rodríguez. «Sentí siempre una gran devoción por él, porque además de presidente, fue un amigo y un psicólogo. Como yo me mareaba en autobús, en un viaje a Viveiro sacó su 850 y me llevó», concluye.
Le corresponde el expresidente con estas palabras: «Vicente era un futbolista extraordinario, con una zurda maravillosa y de gran calidad humana y deportiva».