Ecos de la plaza del Pulpo, cuando la Compañía era el campo de la feria

El alcalde socialista Juan Tizón impulsó en 1931 obras para que el mercado se celebrase de forma más higiénica

Feria de ganado en la Compañía, al pie del Colegio del Cardenal, en una foto de 1950
Feria de ganado en la Compañía, al pie del Colegio del Cardenal, en una foto de 1950

MONFORTE

Muchas plazas monfortinas recibieron tiempo atrás nombres populares que estaban relacionados con los oficios que se desempeñaban mayoritariamente en ellas y en su entorno más inmediato. No fueron denominaciones estrictamente oficiales, pero debido a su aceptación entre los vecinos se consideraban como tales en la práctica. Existieron, por ejemplo, las plazas del Carbón, del Pulpo, de los Ourianes, de la Sal o de la Leña.

Durante las últimas décadas del siglo XIX  y las primeras del XX, el espacio público existente frente a la fachada principal del convento de las Clarisas se conocía como plaza del Carbón. Los días que se celebraba mercado en el cercano Campo de San Antonio, los vendedores ambulantes de carbón y carbonilla, así como los borricos que portaban ese combustible, ocupaban la plazuela. El lugar era muy concurrido y, según las crónicas de la época, presentaba un estado pésimo, siendo objeto de denuncias en muchas ocasiones.

Una de estas quejas vecinales consta en un documento del año 1931 guardado en el archivo histórico municipal. «El que suscribe, vecino de la calle de Santa Clara, ante el Sr. Alcalde y digna Corporación, expone: Que la llamada Plaza del Carbón que está en la desembocadura del puente viejo, sitio concurrido y de aspecto lastimoso en los días de mercado por lo mal traídos de los traficantes del carbón y los pésimos borricos que lo acarrean, sujetos a los árboles de la plaza con perjuicio de estos y de los transeúntes. Por todo lo que suplica: la urbanización de la plaza con un jardín retirando de ella el carbón y los borricos».

Ventas a la intemperie

La tradición de degustar pulpo en las ferias está muy arraigada en toda la comarca. Cuando los mercados se celebraban en la Compañía, los puestos de los pulpeiros se instalaban al pie del Colegio del Cardenal. El alcalde socialista de Monforte Juan Tizón Herreros prestó especial interés a esta cuestión y adecentó la entonces denominada plaza del Pulpo.

En el año 1931 se instruyó un expediente con motivo de la urbanización de la plaza. «En los días de feria que en este ayuntamiento se celebran, dada la importancia y frecuencia de los mismos merece tomarse en consideración a las vendedoras de pulpo que en estos días constituyen un elemento indispensable e importantísimo de dichas ferias por ser el pulpo el alimento típico y casi obligado de los feriantes que a ella concurren», señalaba este documento municipal.

El expediente advertía, por otro lado, de las malas condiciones en las que estos vendedores hacían su trabajo: «Es lamentable la forma y las condiciones en que este mercado se celebra, ya que están obligados a hacerlo a la intemperie y sin otra protección para las lluvias torrenciales que durante la mayor parte del otoño caen en esta región, que un simple toldo que a todas luces resulta insuficiente. Pero no solo es este el inconveniente que tiene el mercado. La condición de este alimento, requiere una serie de operaciones durante las cuales se producen fuertes olores desagradables que se extienden por todo el espacio en que la feria se celebra, siendo necesario un verdadero sacrificio el permanecer en ella en estas condiciones».

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