La meta clara

Luis Conde MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

PEPA LOSADA

El regreso de Alberto López al banquillo y a la dirección deportiva del Club Lemos representa una apuesta ambiciosa y en cierta medida para intentar consumar el ansiado ascenso a Tercera Federación.

Tras el amargo desenlace del último «play-off» ante el Portonovo, la junta directiva no ha vacilado en recuperar a un viejo conocido de A Pinguela. Su designación llega en un momento de urgencia institucional que exige experiencia contrastada en el fútbol provincial.

Alberto López asume de forma simultánea el cargo de entrenador y el de director deportivo, es decir, con mando en plaza —tendrá poderes absolutos en la parcela deportiva—. Esta concentración de poder agilizará en cierto modo la toma de decisiones. La confección de la nueva plantilla dependerá exclusivamente de su criterio técnico.

Es la segunda etapa del preparador lucense en el club lemista. Su paso por el club en la campaña 2021-2022 elimina cualquier necesidad de adaptación, lo que favorece al club monfortino. El técnico conoce las dinámicas internas y la exigencia de la afición de Monforte. Y también sabe que tendrá que afinar bien en el mercado, ya que el presupuesto teóricamente, será menor que el de la temporada pasada.

Nada más tomar el mando del Lemos, Alberto López manifestó su deseo de competir en el grupo primero de la Preferente Futgal. De esta manera, el preparador lucense asume la presión desde el primer día. No oculta la dificultad del grupo, pero fija el listón en lo más alto. Llega con ambición.

Las segundas etapas en el fútbol suelen cargar con las comparaciones de la primera experiencia. El listón previo obligará a Alberto López a ofrecer resultados positivos de manera inmediata para mantener la confianza de la grada. El club viene de rozar el ascenso con Marquitos. Todo lo que no sea igualar o superar esa meta se interpretará como un paso atrás, incrementando la presión sobre su doble rol en la entidad.

La llegada de López dota al Lemos de una estructura deportiva jerarquizada y con un rumbo claro. Si la directiva le concede paciencia y las lesiones respetan el proyecto, el equipo cuenta con las herramientas necesarias para pelear por el ascenso.