1Si todos los caminos conducen a Roma, hay un día en que la tendencia se modifica y todos llevan a Friol. La feria del queso de Friol y del pan de Ousá es la razón que explica ese cambio. Ayer se vio de nuevo cómo la feria, organizada por el Concello, es la jornada de más animación en la villa en todo el año.
Dos productos
2En la feria se pusieron a la venta los dos productos que aparecen en su nombre. Como suele ocurrir, el precio de los quesos osciló según el tamaño y el grado de curación, pero también fue cambiando mientras duraba el mercado, un aspecto que no sorprende a quienes acuden tras haber asistido ya a alguna edición anterior. Por cinco, por seis, por siete o por ocho euros podrían comprarse quesos.
«Véndese ben»
3María Rivas, vendedora de quesos de la parroquia de Cotá, realizaba, pasado el mediodía, un balance satisfactorio: «Véndese ben», decía. María José Martínez, que traía su mercancía desde la parroquia de Guldriz, tampoco mostraba una impresión negativa cuando se le pedía un balance: «Ata agora, non me queixo». Dolores Darriba, procedente de la parroquia de Vilafiz, se expresaba de modo semejante: «Eu vendín ben, si», afirmaba. Y como la feria también se dedica al pan, ahí va el comentario de José Antonio Prieto, de Ousá: «Foise vendendo ben pra ser fin de mes», manifestó.
Gran ambiente
4La carpa de quesos y panes, colocada en la Praza de Andón Ferreiro, no fue la única zona de animación en el centro urbano. En calles y plazas cercanas se instalaron numerosos puestos que ofrecían casi de todo, como corresponde a toda feria que se precie. Y mientras avanzaba la feria, ya empezaban a trabajar las pulperías, y el alcalde, Antonio Muíña, se mostraba satisfecho de se desarrollándose el programa.