TRIBUNA | O |
08 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.CON PREOCUPACIÓN observan los comerciantes de Sarria, en concreto la alimentación, la instalación de grandes áreas. El libre comercio conlleva esta competencia desigual. Y la posibilidad de que la villa, con la autopista que se anuncia, se convierta en ciudad dormitorio, acentúa el despliegue de cadenas foráneas que ven un futuro mercado en expansión. No es fácil luchar contra algo semejante. Ni el alcalde puede hacerlo, aunque quiera. Existe una alternativa medianamente razonable: la federación de los comerciantes locales, la creación de una sociedad limitada, con su capital propio y sus participaciones proporcionales a la inversión. Esta posibilidad permitiría competir en amplitud de instalaciones, abaratar precios y disminuir costes. Cuando se trata del bolsillo, el cliente no entiende de solidaridad. Busca lo que más se ajusta a su presupuesto y a menudo olvida que muchas familias dependen directa o indirectamente de la buena marcha de los negocios de toda la vida. De los sarrianos depende en buena medida defender sus intereses y unirse para algo más que para unas simples campañas puntuales y de escaso beneficio práctico.