LA TRIBUNA | O |
21 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.UN AÑO más, y van cinco, los afectados por el ensanche de la carretera de Becerreá en su primer tramo, y nos referimos a los que han recurrido, se encuentran con las manos vacías y sin noticia del resultado de sus reclamaciones. No dudamos de que tarde o temprano la indenmización llegará, pero aquello que se hace aguardar demasiado pierde valor. Las cosas de palacio van despacio, ya se sabe, pero los propietarios tuvieron reparar los desperfectos de las obras en su momento y de su propio bolsillo. La carretera, en el entorno que abarca Vilar de Sarria, no causó más que problemas, acrecentando el riesgo para los peatones, dejando las fincas y casas a diferente rasante con respecto a la vía y con una carencia que salta a la vista: la falta de aceras en un recorrido ampliamente habitado. A este cúmulo de despropósitos se añade la falta de tramitación de los expedientes de reclamación presentados hace años. Nos preguntamos por el mutismo institucional. Parece imprescindible una respuesta, al menos a nivel local, de quienes en su día planearon la obra.