JUAN JOSÉ MORALEJO ÁLVAREZ
24 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Se batió bien Leónidas en las Termópilas para cerrar el paso a las vanguardias persas, pero mejor se batió ante las codicias foráneas Songo''o en Riazor. Fue feliz en sus incursiones marineras hasta la India el gran Vasco da Gama, pero su audacia fue niñería ante la metafísica carrilera de ese gamo que atiende por Manuel Pablo. Se agitó la cabeza de Einstein y supimos que E = M por C al cuadrado; nos felicitamos del hallazgo y de la neurona, pero uno y otra palidecieron cuando se agitó la cabeza de Donato y el esférico hirió de muerte las mallas periquitas y abrió una nueva Era. Fue rayo contundente Almanzor en sus razzias, pero se quedó en chispazo de apenas 110 voltios en comparanza con el altísimo voltaje de Naybet en su contundente contundencia ¡y valga la redundancia! para evitar la incursión alienígena. Para eficacia sin aspavientos la del romano Escipión en desgastar al enemigo y su resistencia; y esa eficacia se quedó en chapuza casera al lado de la fina sobriedad de Romero. Brilló Patton por su empuje sabio en Túnez ante los alemanes, con genial visión de la escena y del objetivo, pero hoy nos parecen empujoncito y miopía, después de gozar de cómo Mauro Silva corta el bacalao centrocampista, centrocampero y centrocampal. Pudieran despistarse Pizarro por las nieblas de los Andes o Livingstone en las junglas del Congo, pero Jokanovic en el centro de Riazor es el faro que orienta a la muchachada hacia la victoria. Y venció Aníbal, venció César, venció Napoleón, Mac Arthur... pero si buscáis un vencedor fetén, víctor víctor, lo que se dice víctor... ¡No sigo, que parece una adivinanza para tarados! El talón que fue perdición mortal del esforzado Aquiles es, en cambio, guinda y apoteosis de la gloria de Djalminha, que nació con el balón cifrado en los cromosomas. ¡Bravo, Maestro! le aplaudieron a Mateo por sus filigranas en el Pórtico de la Gloria, y respondió ¡Esto no es nada, esperad y veréis! Y esperamos y nació Fran. Las falanges de Filipo, las legiones de Augusto, las hordas de Gengis Khan y los tercios de Flandes, etc. fueron instituciones de Beneficencia Pública comparadas con Makaay y cómo hace que los enemigos sepan lo que vale un peine. En fin, querido amigo Jabo Irureta, el tercer secreto era un secreto a voces y no podía fallar: ¡campeones! Felicidades y gracias en cascada.