EL SUCIO, EL FUERTE...

La Voz

OPINIÓN

ANA TRASOBARES EL PERSONAJE / CLINT EASTWOOD

30 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Clint Eastwood es al western lo que el queso rayado a los spaguettis: imprescindible. Desde que en la década de los sesenta el actor se puso a las órdenes de Sergio Leone, su facha de llanero solitario no ha dejado de cabalgar por medio mundo al trote de las aventuras más polvorientas. Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo o Dos mulas y una mujer se han convertido hoy en clásicos venerados del género. Pero, ¿cuál es el secreto de este hombre que poco a poco se ha ganado el favor de todos? En los setenta, Eastwood cambió el sombrero por la placa de inspector y fue así como su carrera dio un paso más. En el pellejo de Harry Callahan protagonizó una saga cinematográfica que se inició en 1971 con Harry el sucio. Tras un breve paréntesis en su carrera dedicado a la política, el duro de Clint decidió regresar a lo grande con Sin Perdón, película con la que ganó casi todos los premios. Entonces sorprendió con Los puentes de Madison, la cinta con la que conquistó el corazón de las mujeres.