CINISMO

La Voz

OPINIÓN

RAÚL ROMAR

18 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La cumbre de La Haya para frenar el cambio climático se está convirtiendo en una partida de póker. Todos se guardan las cartas bajo la mesa y más de uno va de farol. Nadie, de momento, descubre el juego, porque nadie quiere perder. Los países ricos, porque quieren seguir siendo más ricos aun a costa de seguir emitiendo gases nocivos a la atmósfera, y los menos desarrollados, porque no quieren perder la oportunidad de perder el tren de la riqueza utilizando los mismos métodos que han llevado a la degradación del medio ambiente. La Haya puede ser una nueva oportunidad perdida, porque lejos de plantearse una estrategia que permita cumplir en su integridad el Protocolo de Kioto _una reducción de los gases del 5,2% a nivel mundial_ lo que realmente se está debatiendo es cómo conseguir el objetivo sin que los estados _entiéndase los más ricos_ tengan que realizar el mínimo esfuerzo. En la práctica, esto supone convertir el medio ambiente en un negocio. O lo que es lo mismo, yo puedo contaminar igual o más porque tengo dinero para comprar a un tercer país menos desarrollado la cuota de emisiones que no va a utilizar. Rusia, con una industria en descomposición, es un ejemplo de este caso. Espera salir de La Haya con los bolsillos llenos a cambio de la cuota de gases que no va a gastar y que está dispuesta a ceder a otros que traigan dólares frescos. En esta gran partida de póker tampoco faltan los tahúres. La potente industria nuclear espera sacar tajada del desconcierto y conseguir que se reconozca a la energía atómica como una fuente limpia que no emite gases. Es cierto, pero promocionar esta energía en países en desarrollo, como se pretende, sería extender el riesgo. Pero mientras los países juegan sus cartas, la naturaleza no espera. Ya ha dado los primeros avisos de que el cambio climático es algo serio. Aumento de las temperaturas, incremento del nivel del mar, sequías, fenómenos meteorológicos extraños como El niño y La niña. ¿Habrá que esperar una hecatombe para que se tome en serio a la naturaleza?