RELEVO EN LA CASA BLANCA ENRIQUE CURIEL
19 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Bajo la atenta mirada de su padre, que todavía no ha olvidado la derrota que le propinó Clinton hace ocho años, el pequeño Bush aterriza en Washington para tomar posesión del despacho oval y del maletín nuclear envuelto en la duda de miles de estadounidenses sobre el resultado electoral. Simboliza la paradoja política. Pocos dudan sobre la parcialidad de la última decisión del Tribunal Supremo que supuso la suspensión del escrutinio de votos en Florida y, sin embargo, será el presidente con mayor concentración de poder desde Edgar Hoover, en el inicio de la Gran Depresión. No es extraño que la recepción de Bush resulte escasamente grata. Los republicanos, el Grand Old Party, recuperan el control de la Presidencia, de la Cámara de Representantes y del Senado. Lo que no sabemos es la utilización que harán de tal acumulación de poder en la primera potencia económica, política y militar del planeta. Además, las primeras decisiones del nuevo presidente en los nombramientos han desmentido la hipótesis de un equipo de cuasi-coalición con los demócratas, con el fin de superar la fractura que supuso en la opinión pública la polémica sobre el recuento de votos. Hay republicanos moderados, como Colin Powell en la Secretaría de Estado, Don Evans en Comercio y Paul O''Neill en la del Tesoro. Sin embargo, pendiente de la ratificación por el Senado, la tradición mas reaccionaria de la derecha racista norteamericana estará representada por John Ashcroft, nada menos que como ministro de Justicia. Veremos qué ocurre con el escudo antimisiles, defendido por el sector más intransigente de los republicanos y que asume el nuevo secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, con la opinión contraria de Europa. Y qué decir de Gale Norton, nueva secretaria de Interior, que pretende recuperar la explotación petrolífera de Alaska y del Antártico descargando en la OPEP la responsabilidad de tal decisión por su política de precios del barril de crudo. Pero la prueba determinante para el equipo de Bush será la gestión de la economía. Clinton le ha pedido que no rebaje los impuestos si quiere mantener el crecimiento y consolidación de la Nueva Economía. En la convención republicana, Bush desarrolló las ideas del «conservadurismo con compasión» asumiendo tres objetivos demócratas, como la extensión del Medicare, sistema de protección social, la reforma de la educación y de la seguridad social. Seguiremos atentos a la pantalla.