EL HORROR

La Voz

OPINIÓN

M. ALLENDE

01 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El aspecto inmoral de lo sucedido en el hospital Alder Hey es evidente, aunque sin duda lo que lo hacía superar cualquier listón era la implicación de niños y bebés. Por lo tanto la sociedad británica reaccionaba con el horror lógico. Ante este horror sería conveniente recoger un punto de vista, frío quizás, y desde luego defendible, que era destacado en solitario por una editorial del prestigioso matutino The Times. Según este diario, de este «horror sin límites» también ha sido culpable el ministro de Sanidad, Alan Milburn, quien, días antes de que se publicara el informe sobre Alder Hey, advirtió públicamente de que lo que recogía «superaba cualquier horror conocido hasta ahora». The Times indicaba que los políticos deberían de cuidar su lenguaje y, en vez de activar el dispositivo de pánico, alejarse de epítetos y comentarios personales que sólo conducen al histerismo. Porque el horror, sembrado con palabras, puede hacer que la sociedad británica confunda la donación de órganos con una práctica aborrecible, y todos sabemos, incluídos los políticos, lo necesitados que están los hospitales de hígados, riñones y corazones.