REFORMAR LA LEY ELECTORAL: EL VOTO EMIGRANTE LOIS BLANCO
11 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La defensa política del emigrante ha sido tan miserable en el transcurso del tiempo como aquella imperiosa necesidad de subir a un barco para huir de la pobreza. Olvidados por los políticos durante decenios, sólo cuando la democracia estaba asentada se concedieron a los emigrantes los derechos políticos que nunca debieran haberle sido usurpados. Mientras en el 89, sólo 45.440 emigrantes tenían derecho a voto en Galicia, en octubre próximo el censo superará los 250.000. Evidentemente, el incremento no es fruto de un salvaje flujo migratorio, sino de que se ha facilitado el ejercicio de sus derechos. La nueva reforma legal a la vista debiera convertir a los emigrantes en lo que aún no son -aunque algunos se nieguen a admitirlo-: ciudadanos como usted. Para seguir con cifras que constatan que la equiparación de derechos no existe y que las instituciones no se han responsabilizado de fomentar la autoestima del emigrante para que se sienta un igual entre iguales, quede aquí la de participación electoral en la última convocatoria: sólo votaron un 24% de los gallegos en el exterior.