XAQUÍN ÁLVAREZ CORBACHO
20 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Doña Celia estuvo a punto de armar la marimorena abriendo otra vez la caja del copago en medicamentos. Pero la ministra dice si y no en tiempo record. Los más enterados añaden que son globos sonda provocados para ver la reacción del personal. Sea como fuera, el problema tiene enjundia y conviene analizarlo. Explicaremos la situación con cifras de Galicia que, a fin de cuentas, son similares a las españolas. Así, en primer lugar, interesa decir que los medicamentos afectados por el copago son sólo un gasto extrahospitalario vinculado a la atención primaria. En segundo lugar, debemos saber que ese gasto farmacéutico crece cada año por encima del 10%. En 1996 representaba el 22% del gasto total del Sergas; hoy ese porcentaje supera ya el 25%. Enfrentarse al problema constituye, pues, un acto de sensatez política. En tercer lugar, conviene subrayar que el copago ya existe para los activos (abonan el 40% del coste), mientras los pensionistas adquieren los medicamentos gratis. Finalmente, se puede afirmar que la fórmula del copago es inútil, compleja y regresiva. El copago de los medicamentos es inútil (apenas reduciría el gasto sanitario) si para evitar su regresividad se asocia a la renta del paciente. Porque los pensionistas absorben el 80% de ese gasto y porque la pensión media en Galicia es de 66.000 pesetas/mes. Los pensionistas con ingresos superiores a 200.000 pesetas/mes -ejemplo utilizado por la ministra- son sólo una anécdota. Pero aumentar el copago de los activos tampoco es solución: el gasto farmacéutico lo decide el médico (no el enfermo), su incidencia final es escasa y el nivel de renta de los trabajadores tampoco resulta elevado. Por tanto, el copago podría ser efectivo si crece significativamente y afecta a todos los colectivos, pero entonces aumentaría la regresividad del sistema y se producirían además costes y complejidades de gestión que el Gobierno debería explicar mejor. Reducir de verdad el gasto sanitario exige considerar otras variables relevantes: industria farmacéutica, asistencia primaria, márgenes comerciales de los agentes implicados, extensión de genéricos, etc. Reducir el IRPF para elevar después el copago de medicamentos sería, sin duda, una mala solución.