LA VISITA DE BUSH

La Voz

OPINIÓN

PEDRO ALTARES AL DÍA

12 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No ha existido el más mínimo calor popular en la breve visita de George Bush a España. Tampoco las manifestaciones de protesta han pasado el umbral de lo políticamente correcto. Por su parte, los medios de comunicación, salvo las televisiones oficiales, han tenido más bien una actitud distante y fría. Suele decirse que España es el país europeo en el que menos simpatía popular despierta el coloso americano. Sea o no cierto, la historia de las relaciones entre España y EE UU alimentan un larvado sentimiento antiamericano. Aznar, agradecido sin duda por el detalle de que Bush incluya a nuestro país en su breve gira, no ha querido que asuntos más concretos y candentes enturbien las conversaciones. De hecho, el Gobierno español es uno de los pocos europeos que calla ante el sesgo ultraconservador de la política exterior norteamericana y otros aspectos, como la pena de muerte y el rechazo al protocolo de Kioto. Una visita, pues, que no pasará a la historia. Y para cuya valoración habrá que esperar hasta finales de año, fechas de la renovación del acuerdo bilateral que hoy por hoy todavía contiene elementos difícilmente asumibles en una España democrática.