DE SOL A SOL / César Casal González
05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La vida, la de verdad, puede ser un concierto. Tienen una cita con la vida que quema, que rasga, el jueves 12 en el Coliseo de A Coruña. Escucharán a Beck y a Neil Young con sus Crazy Horse. No lo olvidarán. Neil Young es, junto a Bob Dylan y Lou Reed, la tercera pierna de la Santísima Trinidad del rock de los sesenta que sigue on the road. Pasó el tiempo, pero sus canciones son himnos. Quién no recuerda lo de «es mejor quemarse que oxidarse» que, sobreentendido, llevó a la tumba a Cobain. Estoy con Neil cuando explica que «cuanto mejor estoy, peor escribo. Cuanto peor estoy, mejor escribo. A más problemas, más canciones». Cuánta razón. El arte nace del dolor. Cuando uno está bien lo más que pinta son marinas (la mona). Young tiene sus años, pero -si el mejor tiene sus años- por qué no escuchar al mejor. Nuestra sociedad no respeta la edad, no tiene espejo retrovisor. La música no caduca. Beck es el zapping musical. Digiere estilos y vomita. Será otro puntazo. Lo han definido como «un alma vieja dentro de un cuerpo joven». No se los pierdan, porque uno -a veces- se encuentra en este tipo de conciertos y se sacude el piojo. A disfrutar, a perderse en un grito.