LA FORMA DE SU HUIDA

La Voz

OPINIÓN

MANUEL ALCÁNTARA

29 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Así como Judas estuvo a punto de dejarnos a todos sin Semana Santa, el portavoz socialista, señor Caldera, ha estado al borde de dejar al Gobierno sin vacaciones. El hombre quería que se investigara cuanto antes el caso Gescartera. Por ahora, la cifra de lo defraudado se estima en unos 18.000 millones de pesetas. Sin duda, la cantidad evaporada variará: se hará mayor cuando transcurra agosto y se reanuden las investigaciones. Por ahora sólo conocemos al jefe de la banda, un joven broker inteligente y ávido, y a una larga lista de damnificados. Antonio Rafael Camacho aspiró a ser rico desde pequeño y lo consiguió por el procedimiento tradicional: empobreciendo a mucha gente. Sus relaciones con la curia eran magníficas pero no es justo culpar ahora a la Iglesia, en bloque, porque algunas archidiócesis invirtieran mucho dinero en Gescartera. El asunto reaparecerá en septiembre con renovadas energías. De momento, sabemos que Camacho está preso, pero no dónde está el dinero: se ha esfumado. Siempre pasa lo mismo. Del dinero sólo se conoce la forma de su huida. Se va para no volver, pero en algún sitio tiene que estar.