GUETOS

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

06 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Tener guetos es un signo de progreso, me decía hace poco un cínico colega americano, por otra parte muy sutil e inteligente. Yo le expresaba mi temor y mi desagrado por la posibilidad de que estos «espacios claustros» estén empezando a surgir en algunas ciudades españolas. Y él me decía que eran el alma y la salsa de EEUU o, al menos, de grandes ciudades como Nueva York y Los Ángeles. «La miseria es también un símbolo de riqueza -aseguró-. Si aumentan los sin-techo quiere decir que el precio de la vivienda va bien, que el valor de los techos sube y que la renta privada aumenta». Mi amigo no es un hijo de perra. Por el contrario, es uno de los pocos estadounidenses que entiende y admira el cine de Woody Allen y que ha leído novelas de una docena de escritores europeos vivos. Es una excepción, por lo tanto; alguien que quizá ha comprendido, como escribió Meredith, que el cinismo no es más que un dan-dysmo intelectual; una opción legítima e inofensiva. Algo simplemente mejor que deprimirse o indignarse sin provecho para nadie. Sin embargo, nunca consigo reírme con sus ingeniosas frases. Siempre albergo el temor de que sean verdades como puños.