BÁRBAROS

La Voz

OPINIÓN

BENIGNO PRADO / DE SOL A SOL

17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El mundo nunca ha sido tan vulnerable. Mucho antes de la masacre de las torres gemelas de Nueva York. Basta viajar con relativa frecuencia en avión para comprobar desde una ventanilla la velocidad a que vuela otro debajo. Nos desplazamos siempre a bordo de bombas volantes. Un joven matrimonio coruñés nos contaba ayer, estremecido, que en una reciente visita al World Trade Center sufrió una bromita del guía, quien apagó unos segundos la luz del ascensor a la altura de la planta 50. No es la naturaleza la que imita el arte, sino el hombre el que imita las imágenes subculturales. Ahora bien, pese a la magnitud del increíble acto de terrorismo, la caída del doble símbolo financiero es sólo un mordisco en la Gran Manzana. Ni Pearl Harbor, ni guerra mundial. Sólo hay una potencia, que se potenciará más. Los kamikazes no llevaban explosivos ni pistolas en los aparatos. Aterra pensar lo que sucederá cuando se teledirija a algún sicario bien provisto de armas químicas, biológicas o nucleares. Si no apuntamos a la injusticia global -el centro de la diana-, a la invasión pacífica del imperio seguirá ineluctablemente la real de los bárbaros del Sur.