El Pentágono usará las palabras como armas. Así titulaba el International Herald Tribune del 20 de febrero pasado, en portada, una noticia realmente espeluznante. Se acababa de descubrir que el ministerio de defensa norteamericano había creado, después del 11 de septiembre del 2001, una oficina oculta ¿el Despacho de Inteligencia Estratégica (DIE)¿ cuya secreta misión consistía en intoxicar con informaciones falsas y con datos mentirosos los medios de comunicación de masas, tanto enemigos como amigos¿ Ni siquiera George Orwell en su genial novela 1984 había imaginado semejante herramienta de engaño y de manipulación de mentes. Lo preocupante es que esta secretaría de propaganda no ha sido imaginada por un estado totalitario y dictatorial dirigido por un partido único sino por los teoricamente muy democráticos Estados Unidos¿ Ese despacho de difusión de mentiras había contratado los servicios de Rendon Group, una agencia privada especializada en técnicas de la guerra psicológica y en la invención de falsas noticias. ¿Se acuerda alguien de Rendon Group? Probablemente no. Sin embargo recordamos todos aquella información atroz que, en gran parte, determinó el apoyo popular a la intervención de Estados Unidos en la guerra del Golfo en 1991. Los soldados irakíes, decía la tal información, la noche misma de la invasión de Kuwait, habían penetrado como bestias feroces en la maternidad del hospital central, se habían dirigido a la sala donde estaban las incubadoras con los bebés prematuros, habían arrojado las criaturas al frío suelo, y se habían llevado para Bagdad, como botín de guerra, las incubadoras dejando morir abandonados a decenas de recién nacidos¿ Esa noticia la daba una enfermera kuwaití en lágrimas, testigo directo de la fechoría¿ Difundido por televisión, el desgarrador testimonio dio la vuelta al mundo y conmovió a millones de telespectadores. Una comisión del Senado norteamericano, impresionado por el atroz relato, decidió convocar a la enfermera testigo, la cual repitió llorando la descripción de aquel comportamiento bárbaro de los soldados irakíes¿ En consecuencia, la comision adoptó una resolución condenando a Irak por violación de los derechos humanos y crimen de guerra, y recomendó al Gobierno de los Estados Unidos a tomar todas las medidas necesarias, incluido el uso de la fuerza, para poner fin a tales abominables prácticas y a la invasión de Kuwait. Sobre ese sobrecogedor testinomio de la enfermera se edificó aquella ecuación que tanto éxito mediático tuvo: «Saddam Hussein = Hitler», y se declaró la guerra contra Irak. Pues bien, ese testimonio era falso, la enfermera también era falsa (se trataba de la hija del embajador de Kuwait en Washington¿ ), así como las escenas de las incubadoras en la maternidad y la muerte de los bebés¿ Todo era mentira. Aquello no había ocurrido nunca, era sólo una invención de un profesional del engaño destinada a intoxicar la prensa y los medios masivos de comunicación. Una pura creación ideológica, una obra maestra de la agencia Randon Group¿ Que en vez de sancionar tales comportamientos mentideros, el Pentágono haya recompensado a esta agencia confiándole nuevas misiones de falseamiento de la verdad ha desencadenado una formidable ola de protestas en la prensa norteamericana. De tal manera que el domingo 24 del pasado febrero, fue el propio ministro de defensa, Donald Rumsfeld, el que ha tenido que anunciar que se cerraba ese Despacho de Influencia Estrategica. «Le diremos la verdad al pueblo», se ha visto obligado a declarar el presidente Bush. Como si eso ya no fuera tan obvio¿