FIRMEZA

La Voz

OPINIÓN

02 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El Papa reza por Belén. Kofi Annan elabora concienzudos informes. Javier Solana se lamenta en las emisoras de radio. George Bush comprende la ofensiva israelí. Donald Rumsfeld combate el eje del mal . Collin Powell persigue al enemigo invisible. Y el presidente europeo, el estadista José María Aznar, asegura que permanece puntualmente informado. También lo está el kioskero de Chapela. El panorama es desolador. Vista la intensa labor que los líderes mundiales realizan en los últimos días, es fácil intuir la evolución de la guerra en Oriente Medio. Mientras Ariel Sharon arrasa el pueblo palestino. Mientras los descerebrados suicidas se empeñan en alimentar la espiral de violencia, y Arafat vive secuestrado, los prohombres mundiales dedican su tiempo a reflexionar, lamentarse, estar informados y a rezar. Los líderes de este planeta desconocen lo que es la dignidad. Quienes hoy dicen tutelar la paz mundial, los mismos que se apresuraron a formar gabinetes de crisis el 11-S, están siguiendo la masacre de Oriente Medio por la televisión. Como una película de John Ford. Pasando el rato. El polémico escritor e investigador Gore Vidal ha enumerado, desde 1941, más de 300 acciones militares unilaterales que Estados Unidos realizó «porque se le apetecía». Los americanos están ahora atrincherados viendo como dos pueblos se destruyen. Y, por tanto, lo está también la ONU. Europa. Y la OTAN. Solo se pide un gesto de firmeza que sirva, al menos, para hacer entrar en razones a quienes caminan desbocadamente hacia la muerte. Los responsables de la situación en Oriente Medio no son sólo Sharon y Arafat. Lo son también quienes se sienten incapaces o eluden imponer, aun a un alto precio, el sentido común. Hace sólo unos días el escritor catalán Terenci Moix aseguraba que «el mundo ha ido a parar a manos de unos cretinos».