FERNANDO ONEGA
17 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Supongo que Rodríguez Ponga es inocente. De lo contrario, no amenazaría con tanta querella y habría presentado su dimisión. Deseo, además, que Rodríguez Ponga sea inocente: que no haya redactado manuales del dinero negro ni guías para la evasión de capitales. Y deseo, por último, que el juez Garzón no encuentre delito en su supuesta participación en el diseño de las famosas cuentas en paraísos fiscales. ¿Por qué deseo todo esto, cuando un periodista debería buscar carnaza? Porque no puede ocurrir que tantos secretarios de estado de Hacienda sean perseguidos por el escándalo. No podemos olvidar que Borrell tuvo que abandonar la carrera presidencial por sus amigos de la etapa en que ocupó ese puesto. Está reciente la dimisión de Jiménez Reyna por el caso Gescartera. Y, como dice el PSOE, sería tremendo que se hubiera fallado otra vez. Es como si ese cargo tuviera un maleficio. La consecuencia política de un cese o dimisión de Rodríguez Ponga sería negativa para el Gobierno. Pero las consecuencias prácticas serían peores: el presidente y los ministros tendrían que dejar de buscar a los mejores del mercado porque pueden estar contaminados. Tendrían que buscar ciudadanos grises, sin experiencia, porque, al no tener currículum, nadie les puede acusar de nada. Con lo cual, se complica la promoción política. Si un partido desea actuar sin sobresaltos, sus candidatos y ejecutivos han de tener este perfil: ser sumisos para garantizar disciplina; no tener pensamiento propio, para preservar la coherencia; no ser pobres de solemnidad, para que no sientan la tentación de robar; no ser muy ricos, para que nadie les pregunte «de dónde sacan, pa tanto como destacan»; ser hijo único, porque nunca se sabe qué negocio turbio puede tentar a un cuñado; carecer de otros familiares, porque pueden pedir créditos a bancos bajo sospecha; y, como vengo argumentando, carecer de experiencia, porque a la experiencia, como a las armas, la carga el diablo. Ustedes se preguntarán dónde existe ese mirlo blanco. Conozco a un concejal en un pueblo de Lugo que responde a ese esquema ideal. Pero no doy pistas. Nos lo pueden quitar.