FAHRENHEIT 451

BLANCA RIESTRA

OPINIÓN

27 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer fui a ver Fahrenheit 451 en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. Estará en cartel hasta el 31 de mayo. La película de François Truffaut, basada en la novela del mismo nombre de Ray Bradbury, es una fábula futurista en colores pop-art. Fahrenheit 451 nos habla de un mundo cercano al Mundo feliz de Aldous Huxley, un mundo en que la palabra escrita está prohibida por las leyes, un mundo en que el gobierno controla toda la información y protege a los ciudadanos de los libros. Porque los libros mienten y hacen sentir, provocan lágrimas y revoluciones, los libros nos hacen desgraciados. Por supuesto, sólo la televisión regirá la vida de esos drogadictos del futuro, de esos zombis arrobados en la cálida felicidad de la ignorancia. Pero Montag, el bombero anti-libros, tentado por los volúmenes que destruye diariamente con un lanzallamas, descubrirá leyendo a Charles Dickens que más vale ser desdichado que pasar la vida muerto de confort. Y es que los libros siguen siendo subversivos y Fahrenheit 451 somos todos.