Antes Llamazares, ahora José Luis Rodríguez Zapatero, se han manifestado abiertamente con fotos y declaraciones a favor de la ciudadanía total para los homosexuales. Al fin y al cabo, es una actitud coherente con la tradición progresista de oponerse a cualquier tipo de discriminación sea por linaje, raza, género u opción sexual. Políticos de izquierda ponen así su imagen y representación institucional a favor de quienes saben que no es suficiente con salir uno a uno del armario, porque no basta con que sólo los interesados se manifiesten en las calles o en los medios de comunicación. También se precisa del apoyo de aquéllos que desde otra opción respetan, comprenden y respaldan el derecho de cualquier persona a disfrutar libremente de su opción sexual. Y en este proceso de avance social, el outing de militares, sacerdotes y ex-ministros marcan un hito, al igual que esa otra imagen plasmada en la fotografía del encuentro de Pedro Zerolo, presidente del colectivo de gays y lesbianas, con los máximos dirigentes de CCOO y UGT a los que saluda con un beso y un apretón de manos en un acto de adhesión de los sindicatos a su causa. En Galicia es notable el caso de un valor en alza en el PP, el joven Gonzalo Trénor, que con su militancia política y su protagonismo público, recuerdan la obviedad de que ser gay o lesbiana nada tiene que ver con una preferencia política determinada, aunque ahora en el PP vuelva a imperar el estilo Torquemada. Las mujeres entendemos muy bien la reivindicación de un colectivo que quiere hacerse visible para recuperar su derecho a la invisibilidad. Bienvenidos sean todas y todos, piensen lo que piensen, voten como voten, amen a quien amen. Una sociedad sólo está completa cuando la totalidad de sus miembros pueden compartir la misma plaza pública, respirar idéntico aire, merecer exacto respeto y abarcar toda la gama posible de colores del arco iris...