Un bien superior

|MARÍA XOSÉ PORTEIRO |

OPINIÓN

HABITACIÓN PROPIA

10 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

EL RECIENTE informe de la Oficina Europea de Estadísticas publicado por este periódico el jueves pasado, destaca que sólo una cuarta parte del crecimiento demográfico en la UE es vegetativo, mientras que el resto se debe a la entrada de inmigrantes de países en desarrollo que aportan el 80% del crecimiento de la población mundial. Si observamos el problema desde Galicia vemos que cada vez nacen menos niños y que se concentran especialmente en Vigo y A Coruña, mientras que el interior envejece, a la par que se despuebla, a ritmo acelerado. La ONU pide a los países ricos que admitan a millones de inmigrantes para frenar su envejecimiento en los próximos años, aunque no parece que esa sea la mejor ni la única solución porque la política migratoria debería moverse en base a parámetros más vinculados a los derechos humanos y porque las políticas natalistas suelen verse con recelo como posible intromisión en la privacidad de las personas. Lo cierto es que el tema trasciende ya con mucho la vida familiar y se ha convertido en una cuestión vital para sociedades que ven como cae en picado el crecimiento demográfico, poniendo en peligro las pensiones y los servicios sociales. Pero incluso así, aún no se considera una cuestión de Estado. Por eso me ha parecido sugerente la idea apuntada por el escritor canadiense Pewter Shawn Taylor en su columna del Saturday Night en el sentido de que «el objetivo de toda política natalista debe ser convencer a la gente de que tener hijos es un bien superior», algo de lo que no suele hablarse cuando se plantea el problema. Tal vez por ahí se vislumbre un enfoque más humano sin perder de vista la importancia social que sin duda posee tan delicada cuestión.