Cualquier tiempo pasado fue mejor. Me explico. A la vista del mundo cultural de hoy me quedo con los ochenta. Recuerden un poco. En música está claro. En los ochenta, lo hortera era Hombres G, que sonaba mucho mejor que las tonterías que soportamos este verano. Además, el abanico de creaciones musicales era insuperable. Había para todos los gustos, una avalancha de talento. En literatura, los recién nacidos Javier Marías, Soledad Puértolas o Julio Llamazares ganaban por goleada a la premiada Ángeles Valley, por ejemplo. En el cine, otro tanto. No recuerdan el sabor de Ópera Prima . Por si les quedan dudas vayan a la televisión, al maná del horror. Por lo menos las series contaban algo: el pedete de Turno de oficio, la Diosdado de Anillos de oro o la mítica regla de Bea en Verano Azul . Comparen con Ana y los ocho o Manos a la obra . No hay color. Lo dicho, hay que reivindicar los ochenta. Total, como todo vuelve, falta poco para tenerlos aquí. En el revival vamos por los pantalones de campana de los setenta. Pronto estarán aquí los ochenta del gran pop y rock. A disfrutarlos. Supongo que también influye que soy cáncer. Ya saben, sentimental, nostálgico, lunático, los cangrejos andamos para atrás. Hacia los ochenta, por ejemplo.