UNA LECTORA, María Purriños Rodríguez, nos envía un correo electrónico muy enérgico, discutible salvo en un punto. Decimos discutible porque sobre opiniones en materia de arte no se pueden esgrimir dogmas. Se ref1iere la corresponsal a una columna de nuestro crítico de cine Miguel Anxo Fernández, en la que «criticaba la bienvenida que se le hizo a Woody Allen en Asturias y la gran cantidad de publicidad que La Primera emitió. En eso estoy de acuerdo. Pero una frase me llevó a dirigirme a usted, ya que no encontré ninguna otra dirección para comunicárselo directamente al autor. ...'un tipo que reniega de Bush y que cae bien, aunque últimamente haga la misma película o casi'...». « (...) Puede, admite María, que las últimas (películas) no sean las mejores, pero eso no quiere decir que ya hayamos visto todo sobre este autor (...)» Purriños recoge despues que «... M. A. Fernández nos otorga una serie de informaciones sobre la vida de Allen '(...) toca el saxo y se lió con su hijastra' (...) Pero hay un error en esa información: toca el clarinete, no el saxo (...)», termina. Como no hemos podido localizar a nuestro querido amigo Miguel Anxo, y para que la carta no quede desfasada, no nos pronunciamos en la valoración de la obra de Woody Allen, pero reconocemos en su nombre que el autor de Annie Hall utiliza como instrumento el clarinete, chistes de doble sentido aparte, por muy humorista que sea.