GRACIAS A los marineros, mariscadoras, rederas... que se han lanzado en chalana a capturar chapapote con las manos enfundadas en livianos guantes de goma, a confeccionar barreras artesanales con gomaespuma y trapos viejos o a preparar bocadillos y chocolate para cientos de personas. Gracias a las maestras y maestros de los colegios que han mantenido abiertas sus puertas y su capacidad de explicar el mundo a los niños de la costa gallega. Gracias a los miles de personas voluntariamente reclutadas en milicia civil para combatir a un enemigo brutal e incontrolable. Gracias a mis compañeras y compañeros de los medios de comunicación que han cruzado la barrera de la censura y nos han metido por los ojos y los oídos la verdad que los políticos querían dejar debajo de la alfombra. Gracias a los alcaldes que se han puesto al frente de sus pueblos y han sido capaces de articular una respuesta organizada ante la falta de mando que se nos ha venido encima con esta crisis. Gracias a los comerciantes y empresarios que ofrecen alimentos y medios para las brigadas anticontaminación y gracias, en fin, a quienes demuestran que no somos un pueblo resignado porque la capacidad para reaccionar con emoción no ha impedido pasar a una acción ejemplar que tiene asombrado al mundo. Y mucho sucio fuel para la cabezonería de Aznar, Cascos, Rajoy, Matas, Trillo, Fraga, Cuíña, López Veiga y todos aquellos que han gestionado esta catástrofe como si fuera la guerra de Gila, poniéndose una venda en los ojos para buscar otros culpables, tapándose la nariz para no oler el combustible y sellándose los oídos para que el estruendo del grito de los gallegos no les despierte de su insensato letargo.