LOS PROMOTORES de la plataforma Nunca Máis están engañando a Galicia. Utilizan los fondos que recaudan para usos sospechosos y los afectados no han visto ni un solo euro de los donativos recogidos. Lo ha dicho un sagaz periodista madrileño, permanentemente cabreado. Y lo ha ratificado Arenas Bocanegra, el gallego Rajoy, Xesús Palmou y Xaime Pita. La plataforma está siendo utilizada con fines partidistas. Los de Nunca Máis han dedicado lo recaudado a cuestiones menores. A hacer banderitas que afean edificios de toda Galicia y a promover concentraciones de decenas de miles de despistados que se dedican a pedir dimisiones. Lo que tenían que hacer es pagar las labores de limpieza de la costa, las inmersiones del Nautile y el alquiler de los aviones de reconocimiento. Tenían que subvencionar la recuperación de los fondos marinos, el sellado del Prestige e indemnizar a los afectados. Tenían que dedicar el dinero de la solidaridad a hacer un plan de inversiones para Galicia. Y una campaña de promoción de nuestros productos del mar. Pero quienes se decidieron a promover el «grupo radical», como los ha definido el gallego Rajoy, están engañando a la sociedad y manipulando un lema por todos compartido. Son unos desleales y unos antipatriotas. Creyeron que eso era labor del Estado. Y el Estado está para lo que está. Pero no para afrontar los efectos de una catástrofe. El Estado está para que se enriqueciera algún director general de la Guardia Civil, y algún gobernador del Banco de España. Para pagar conciertos de Julio Iglesias y concursos de misses. Para subvencionar la fiesta del calamar y la de la remolacha. Para sufragar las diversiones de José Luis Moreno. Y Vacaciones en el mar . Pero para nada más.