Deberes hechos

| VIRIATO |

OPINIÓN

12 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

PILAR del Castillo, ministra de Educación, Cultura y Deportes, empieza el año con los deberes hechos después de conseguir la aprobación, entre otras, de la Ley de Formación Profesional y la Ley de Calidad de la Enseñanza, pieza clave para mejorar nuestro maltrecho sistema educativo, tras la Ley Orgánica de Universidades y el Distrito Abierto Universitario. Que el 65% de los españoles, según uno de los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), pida más disciplina escolar y que el profesor tenga mayor autoridad y castigue, ha puesto delante del espejo lo que sabíamos: la ausencia de una educación que haga ciudadanos, hombres y mujeres útiles a la sociedad y capaces de concebir un ideal, como se propuso Francisco Giner de los Ríos, a los que se premie el esfuerzo y se corrija la desidia y la violencia en las aulas. Encuestas aparte, es de sentido común pensar que la inmensa mayoría de la sociedad es partidaria de mejorar la enseñanza, garantizar los valores y restablecer el principio de autoridad en el profesorado y de responsabilidad en el alumnado. Los españoles creen por amplía mayoría, si hacemos caso a la misma encuesta, que la educación recae en mayor grado en la familia que en los centros escolares, aunque tengamos una generación de padres que han engendrado hijos para desentenderse de ellos, para no educarlos, para no hablar con ellos, para consentirles todo y descargar en «los otros» las consecuencias de su irresponsabilidad. En la Ley de Calidad de la Enseñanza sobresalen medidas como la recuperación del Cuerpo de Catedráticos de Instituto, extinto en la Logse y que aportará alicientes a un colectivo necesitado de metas y reconocimiento social para una carrera vocacional que en la mayoría de las ocasiones resulta ingrata porque a nuestra sociedad le cuesta reconocer su trascendental papel para formar personas. Antonio Machado, ayer, y José Antonio Marina, hoy, son un buen ejemplo. En este orden de cosas no estaría de más recuperar también la palabra maestro para los docentes de pre-escolar y explicarle a los alumnos su significado latino. Nuestro papanatismo la ha borrado de la enseñanza.