EL PROBLEMA del Prestige se encuentra estabilizado, decían hace unos días responsables de la Administración. El diagnóstico es similar al de esos moribundos que llevan siete días en la UCI: estabilizado dentro de la gravedad. Lo que nos quieren decir es que el Prestige no se levanta del fondo cada día para volverse a hundir con escándalo de la prensa internacional, tropezones de los responsables políticos y vertido masivo de fuel. Pero el chapapote sigue llegando a las playas y las rocas criadoras, por lo que el diagnóstico (hay que esperar) no tranquiliza a quienes viven del mar, por ejemplo, en Cedeira y que ayer tuvieron que emplearse contra los hidrocarburos. Las mariscadoras piden un poco de marcha, ahora que todo está tan estable, para acelerar el ataque a la raíz, ese cadáver de acero que sigue soltando su peste. Piden que el Estado y el consorcio internacional convocado les den el relevo en la tarea de salvar el mar. Que no pase lo que cantaba Vainica Doble: «Se muere el mar, se acaba el mundo».