LA HISTORIA no tiene desperdicio: EE.?UU. tenía un aliado leal, solidario y disciplinado que se llamaba Turquía y hacía todo lo posible para imponérselo como miembro a la Unión Europea, no se sabe si para fortalecerla (como decían) o para debilitarla. Turquía era una pieza clave de la OTAN y debía ser una pieza clave de la UE, entre otras cosas porque, de no ser así, ¿qué era la Unión Europea? ¿Un club de cristianos ricos? ¿Una selección de blancos con un pedigrí excluyente? Turquía aportaba la diversidad que nos volvería universales e incuestionables. Pero la Historia tiene ocurrencias impredecibles. Una de ellas fue que, después de decretar el conflicto con Irak, EE.?UU. tuviese que empezar un humillante regateo económico con su incondicional aliado turco. Tuvo que hacerlo y, lo que es peor, para nada, porque después de ese regateo de zoco vino el rechazo parlamentario al paso de los soldados americanos destinados a abrir el frente norte en Irak. Todo un revés que sólo podía ser asumido por la desproporcionada superioridad de EE.?UU., capaz de librar dos guerras al mismo tiempo, como alardeó el antipático Donald Rumsfeld.El problema sigue con visos de empeorar. Porque el gran aliado turco, pilar fundamental de la política de EE.?UU. en la región, ha aprobado también la posibilidad de que sus tropas entren en el Kurdistán iraquí, con el consiguiente riesgo de complicar el conflicto. Y hasta aquí podía llegar la paciencia del Tío Tom. El Gobierno de Bush se ha puesto serio y ha amenazado a su tradicional aliado con enfrentamientos armados directos, si decide penetrar de modo unilateral en Irak.Después de todo esto, ¿se atreverá EE.?UU. a seguir sosteniendo que Turquía es el aliado que necesita la UE para ser más sólida y más plural, más abierta? ¿Seguirán contando los turcos con el apoyo de España, Reino Unido y otros países de la UE? De momento, Alemania y Bélgica han hablado claro: si Turquía entra en Irak, le retirarán su apoyo militar en la OTAN. Es lo menos que se merece tan magnífico aliado, quizá contagiado del unilateralismo americano y dispuesto a sacar tajada de la tragedia.