¿A dónde vamos?

ENRIQUE CURIEL

OPINIÓN

10 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

TERMINÓ la locura. Bueno, al menos, una parte de la locura. Y tengo sentimientos encontrados. Siento un cierto alivio porque ya no morirán más, o morirán menos, iraquíes indefensos bajo las llamadas bombas inteligentes que destrozan cuerpos de niños, mujeres y hombres inocentes. Un cierto alivio porque la batalla de Bagdad no ha existido con la crudeza anunciada y se ha evitado un último baño de sangre que llenaría, todavía más, de horror a toda persona bien nacida. También debemos pensar en los jóvenes americanos muertos en la batalla porque ellos no son los responsables de lo ocurrido. Pero de inmediato, mis pensamientos se fueron al encuentro de Julio Anguita Parrado y de José Couso, al encuentro de sus familias y amigos que maldecirán, maldeciremos, para siempre, a los responsables de una guerra vergonzosa, injusta, ilegal y que ha llenado de oprobio a nuestro Gobierno que la ha apoyado y justificado en nuestro nombre, en el nombre de todos los españoles. Y, finalmente, el alivio se transforma en irritación profunda por todas las mentiras que han utilizado para intentar engañarnos. Espero que los responsables de lo ocurrido, y evito poner los nombres porque todos los conocemos, tengan que dormir el resto de sus vidas con las imágenes del espanto vivido. Ya nada será igual. La sociedad española se ha encontrado consigo misma de una forma desconocida desde los difíciles momentos de la transición democrática. Tenemos una juventud consciente, sana y dispuesta a pelear por aquello que creen justo. Y todo lo ocurrido desde el 15 de febrero quedará marcado en su experiencia vital de la misma forma que la lucha por la libertad en nuestro país nos marcó a otra generación anterior.Y ahora, ¿qué va pasar? Es difícil saberlo, pero espero que los halcones de Washington mediten con detenimiento sobre lo ocurrido y no caminen hacia una larga cruzada mundial con el deseo de que nos arrodillemos ante su inmenso poder. Es preciso volver a la ONU, es imprescindible recuperar a Europa y es urgente sentarnos en la mesa de la OTAN para evitar nuevas aventuras. Las señales que llegan son inquietantes y la existencia de un contrapeso político que equilibre las pulsiones del grupo de republicanos de Washington, resulta urgente. Esa es la tarea de Europa en el futuro inmediato. Bill Kristoll, influyente asesor de Bush e impulsor del proyecto Nuevo Siglo Americano , ha reconocido que no han terminado en Bagdad, y que «en Corea del Norte habrá que usar una combinación de diplomacia, presiones económicas, y quizás acción militar. En Irán hay avances en la sociedad civil, pero el Gobierno quiere armas nucleares. Arabia Saudí es un caldo de cultivo de terrorismo. No podemos terminar en Irak, suspirar de alivio y decir: ya está».