Sadam y su doble

| JUAN CARLOS MARTÍNEZ |

OPINIÓN

10 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA PREGUNTA del momento es: ¿dónde está Sadam? Pero las gentes sensibles y preocupadas por los derechos del individuo se preguntan también: ¿dónde está el doble de Sadam? Porque el decaído dictador del bigote puede estar escondido en un túnel, refugiado en su pueblo o haciendo el camino de Damasco, pero, en todo caso, en túnel de excavadora, en casa fortificada o en convoy armado, mientras que el doble habrá tenido que hacerse la madriguera con poco más que una cuchara. Aunque todavía es más probable que el doble de Sadam esté junto a su modelo, convenientemente empaquetado para ser disparado hacia la luz en cuanto los perseguidores se acerquen a la presa. Por esto, las gentes sensibles piden a los soldados de la coalición que, a la vista de un Sadam cualquiera, antes de disparar le midan las orejas, le palpen los lunares y le busquen el carné del sindicato de actores. Ya la chispa de la guerra fue bastante falsa como para que ahora se le añada un dictador muerto de pega.