Vuelven las cartas

| JUAN CARLOS MARTÍNEZ |

OPINIÓN

06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS ELECCIONES tienen siempre un efecto inmediato: se recupera el género epistolar. Lo que ya no está tan claro es si ese efecto es negativo o positivo. A los amantes de los árboles no les parecen bien los mailings masivos de estos días: para fabricar una tonelada de papel hacen falta 15 árboles; si se envía una carta a cada uno de los 800.000 hogares gallegos, a (por ejemplo, siendo moderados) 25 gramos por carta, el peso sube a 20 toneladas, o sea, 300 árboles, que ya es un bosquecito. Seamos, por tanto, responsables: papel fino, letra pequeña e ideas concisas. Lo bueno del carteo es que mejora el dominio del idioma (a ver esas erratas en los folletos que explican el voto por correo) y ejercita la imaginación, como en el caso del pirata que falseó las cartas de un candidato en Cervo y le hizo prometer que cambiaría las fiestas del Carmen por las de la Santina; de entre muchas mentiras disparatadas pueden surgir vías de progreso distintas de las que nos van a prometer todos: asfalto, cemento y transferencias del Estado.